“Nana” en mayo de 2015

Os anuncio con gran alegría la fecha de salida a la venta de mi primer proyecto discográfico propio junto al pianista Eduardo Moreno y colaboración de la chelista Zsuzsanna Breszovai: “Nana , spanish lullubies” , publicado en el sello Brilliant Classics. Una selección canciones de cuna de compositores españoles y sudamericanos, como Manuel de Falla, Xavier Montsalvatge, Joaquin Rodrigo o Carlos Guastavino.

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Críticas de Madama Butterfly en Ópera de Oviedo (noviembre 2014)

Emociona ver al público en pie rendido ante Carmen Solís, una “Butterfly” española debutante en el rol pero que supo cantar desde el sentimiento.

https://pablosiana.wordpress.com/2014/11/23/viva-las-voces-jovenes-forever/

“El elemento catalizador, la protagonista absoluta y el auténtico revulsivo fue Carmen Solís, convincente en escena desde su primera intervención. Impregnada del espíritu pucciniano logró crecer a lo largo de los tres actos vocalmente, con el vibrato necesario utilizado expresivamente, gama de color uniforme, agudos limpios, medios plenos y graves suficientes incluso con la orquesta en fuerte. Nos tocó la fibra a todos con unos pianisimi emocionantes contrastados con la emoción y fuerza de los agudos, y especialmente con una musicalidad de las que llegan siempre a lo más hondo. No ya la famosa aria “Un bel di vedremo“, que puso la piel de gallina y le dará muchas alegrías a la extremeña, el dúo con Aladrén y sobre todo con Marina Rodríguez-Cusí hizo lucir a sus compañeros, empastando, sacrificando si era necesario en pos de la belleza lírica.

Sólo halagos para una soprano que demostró mucho trabajo para debutar como lo hizo en Oviedo, por lo que el camino iniciado como Cio Cio San deparará triunfos futuros a no tardar.”

Quienes estuvimos presentes podremos contar dentro de unos años que vimos la primera Butterfly de Carmen Solís, auténtico motor de que esta función se convirtiese en triunfo que fue

http://www.mundoclasico.com/ed/documentos/doc-ver.aspx?id=1d3f5636-c555-4ea6-87fe-28929087bff9

“Hubo sobre todo una sorpresa muy agradable en el debut absoluto en el personaje de Cio Cio San de la soprano extremeña Carmen Solís, que saldó esta actuación con un importantísimo y merecido triunfo personal. La suya es una Butterfly tierna, lírica, y delicada, de voz cálida y luminosa; sin histrionismos, capaz de afrontar toda la tesitura del rol desde unos medios en esencia más líricos de lo esperado en este rol -en la línea, por ejemplo, de una Victoria de los Ángeles- sin forzar nunca la emisión ni la línea de canto; pero con el necesario mordente para afrontar los momentos más dramáticos con la suficiente comodidad. La voz es de volumen medio, pero está muy bien proyectada, corre bien por la sala y sabe salir sobre la masa orquestal. Cuando uno escucha su primer acto -delicadísimo, refinadísimo, intimísimo- puede atisbar dudas acerca de si será capaz de afrontar los dos siguientes con garantías: las dudas se disipan enseguida, porque estamos ante una cantante que conoce perfectamente su instrumento y sabe llevarse la partitura a su terreno de una manera tan eficaz como elocuente y, como digo, sin forzar nunca las cosas. Sorprende el modo en que sabe emplear la voz como recurso fundamentalmente expresivo -¡cómo colorea la frase “Chiamerá Butterfly dalla lontana”, por ejemplo!-, la entereza con la que afronta pasajes conscientemente dramáticos -la escena final, hermosamente cantada, o esas explosiones que son “Morta!” y “Ritorna e m’ama!”- sin caer en trucos de ninguna clase, sencillamente porque no los necesita. Tampoco hay excesos baratos -ese recurso tan típicamente verista pero que poco tiene que hacer en este rol- en la composición del personaje a nivel escénico: la Butterfly de Solís va afrontando los golpes de la vida con decencia, con entereza, y mantiene esa decencia hasta desmoronarse. Y todo esto en una cantante joven que afrontaba el primer acercamiento a este rol en su carrera: ya tiene todo lo necesario para servirlo con las mejores garantías, y lo mejor de todo es que aún puede crecer conforme se vaya rodando con más funciones. El público le propinó una sonorísima ovación -la mitad de la platea puesta en pie-, y posiblemente estemos hablando de uno de los más sorprendentes debuts que quien suscribe haya presenciado en bastante tiempo: aquí hay una soprano destinada a hacer grandes cosas, sin duda alguna. Es la tercera vez en seis años que la Ópera de Oviedo la contrata para un segundo reparto –antes fueron Un Ballo in Maschera e Il Trovatore-: creo que ha llegado el momento de apostar fuerte y en firme por ella de una vez por todas.”

“Un bel di vedremo” intachablemente perfecto. Todas y cada una de las notas en su sitio, en su medida, con su duración, con su identidad, con su significado, con su color y con su emoción.

http://daviddesdeelpatio.blogspot.com.es/2014_11_01_archive.html

“Y luego, y aparte de este mundo está Carmen Solís. Debutando el rol, para más inri. El papel de Cio-Cio San es lucido pero es a su vez una trampa mortal. Pasa por mil estados de ánimo. Desde la criatura que aparece rodeada de su familia en el primer acto, a la enamorada, a la mosqueada, a la mujer decidida, a la derrumbada, y a la mujerona madre suicida. Lo peor que puede hacer una japonesa hija de padre suicida. El honor perdido, lo que aquí sería la honra pero multiplicado pro mil millones de años de tradición nipona. La sutileza de la voz y la presencia de Carmen Solís es apabullante. Comienza la función realmente como una niña de 15 años y termina como una mujer derrotada. Su trabajo como actriz fue absolutamente arrollador. Sutilezas, matices, acciones lógicas, reacciones justificadas, evolución, progresión, acumulación. Un trabajazo actoral completo y total de grandísima actriz. A la altura de esos momentos históricos como la Tosca de la Callas. Y vocalmente es la perfección absoluta. Voz ligera, fácil que sube a agudos expresivos, líricos a más no poder o incluso sobrehumanos (en riqueza, en matiz y en expresividad), sin recurrir a trucos, colocando la voz en todo momento en el sitio perfecto y con una voz fluída, nada estridente, que llega a donde quiere, con unos graves poderosos y con cuerpo y con un arco expresivo enorme y pleno en todo momento. Pianos, vibrato justo, sentimiento en cada nota y lo más difícil para mi gusto; diferentes texturas emocionales. La misma nota no puede nunca sonar igual si el personaje está en momentos distintos. Y como la grandísima actriz que es, Carmen Solís demuestra que en cada momento sabe lo que le está pasando por dentro y de ahí las distintas texturas de su voz, siempre dentro de la belleza más sobrehumana. Juro por Mahler que nunca en mi puta vida he escuchado un “un bel di vedremo” tan intachablemente perfecto. Todas y cada una de las notas en su sitio, en su medida, con su duración, con su identidad, con su significado, con su color y con su emoción. De corazón digo que jamás de los jamases un momento me ha taladrado el corazón más que el “un bel di vedremo” de la Solís. (…) Ya me diréis muy, muy pronto si la Solís no es la soprano española del siglo XXI.”